lunes, 10 de febrero de 2014

Ritual previo a las carreras


ritual previo antes de una carrera runningNoche de antes, empieza el ritual previo a la carrera. Elijo la ropa, los complementos y las zapatillas de running que usaré en la competición, y junto al dorsal, lo dejo preparado ya, como diciéndoles "sois los elegidos, mañana os venís a correr conmigo".
Me acuesto en la cama y dedico unos minutos a pensar como me gustaría que fuera la carrera del día siguiente, me imagino cruzando la meta batiendo mi mejor marca personal, y me gusta. Irse a dormir con motivación y confiando en ti mismo es vital.

Suena el despertador. Día de la carrera. Día de poner a prueba todas esas horas de entrenos y sacrificios realizados durante las semanas previas. No he dormido mucho, y es que aunque te vayas a dormir con la sensación de no estar nervioso, el cuerpo y la mente parecen estar ya alerta para lo que al día siguiente se les vendrá encima.

Cojo el móvil y le doy al play. Dejo sonando esas canciones que me erizan la piel, que me dan un extra de motivación, con las que es imposible no venirse arriba, y mientras suenan de fondo, me preparo el desayuno.
Unas rebanadas de pan, mermelada, pavo, un plátano o manzana, unas nueces y zumo de naranja. Ese es el combustible que me pide el cuerpo de buena mañana. Me lo tomo y el motor ya se pone en marcha.

Con el depósito lleno, procedo a vestirme. Como un gladiador que se enfunda su armadura antes de salir a luchar al Coliseo. Pero esta lucha será diferente, el rival seré yo mismo y el crono. Vencer esa voz que te dice que abandones, y vencer ese crono que parece ansioso por sumar segundos a tu tiempo.

Estoy vestido, motivado y listo para salir al ruedo. La música sigue acompañándome en unos auriculares que parecen abrazar mis oídos, y paso tras paso, me voy mentalizando de la estrategia de carrera. Ir cómodo con el grupo durante estos kilómetros, apretar en este tramo, hidratarme bien en este otro...
Así hasta que llego al lugar de la prueba.

Saludos con el resto de amigos runners, apretones de manos y una palabra que va de boca en boca: Suerte.
Calentamiento de entre 10 y 15 minutos suave acompañado, ya sea por otro runner o por la música, esa gran aliada. Miro el reloj y ha llegado la hora, la gente empieza a entrar a la zona de salida, me digo "allá vamos".

calentamiento antes de una carrera

Me coloco en el cajón de salida correspondiente, casi siempre tendiendo a estar en un lateral, y ahí espero. Como un toro que está esperando a que le abran la puerta para salir con toda su furia. Los segundos pasan lentos, las piernas ya se mueven solas al compás de los nervios previos. Unas palmadas instantes antes de empezar como forma de descargar tensión y mirada al frente.

Rostros serios en mitad del silencio. Empieza la cuenta atrás, cinco, cuatro, tres, dos, uno... y empieza la carrera de tus sueños.




¡Run run!

2 comentarios:

  1. Me identifico mucho contigo en el tema de la música. Para mí es muy importante mentalizarme de esa manera. Muchas veces me dicen que estoy muy callada desde que me levanto hasta unos 15 min antes de arrancar la carrera cuando la emoción empieza a entrarme por el cuerpo y comienzo a dejar salir el buen rollo. Cada quién con su método de preparación verdad? Es cómo tú dices, esa sensación del gladiador antes de salir a la lucha contra uno mismo.
    Salud y kilómetros!

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    1. Cada uno tiene su propio ritual, lo importante es que cruzada la límea de meta todos volvemos al estado de normalidad y placer del deber cumplido. Gracias por el comentario Irene!

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