jueves, 10 de abril de 2014

Diario de un runner pasivo

Sábado


08:00 - Suena el despertador en casa, me levanto sobresaltado. "Un día más a la oficina", pienso. Cojo el móvil, miro la fecha y veo que es sábado. En ese momento me empiezo a dar cuenta de que hoy no me toca trabajar. En ese instante mi pareja me abraza, me mira y me dice "buenos días cariño, perdón por despertarte pero voy a salir a correr un poco". "No te preocupes, cielo, ya me levanto a desayunar yo también", le digo mientras me cago en la madre del que puso de moda esto de correr, o 'running', como les gusta denominarlo ahora.

08:30 - Apenas sin poder abrir los ojos de las legañas que llevo, me encuentro en la mesa desayunando con mi chica. Dos tostadas de pavo y mermelada, copos de avena con zumo de naranja y una manzana. "¿Dónde están mis napolitanas de chocolate, cielo?", le pregunto. "No compré, pensé que te gustaría empezar a comer sano como hago yo, cariño". Tócate los cojones.

09:30 - Mi pareja sale a correr, pensaba que no llegaría el momento en el que se fuera. Me vuelvo a meter en la cama.

10:30 - Suena un golpe de puerta, me vuelvo a levantar sobresaltado. "¿Te has vuelto a meter en la cama? Qué gandul está hecho mi chico... dormilón!", me dice. ¿Dormilón? Apenas he podido dormir una hora más, joder. "Acuérdate de que esta tarde tenemos que ir a recoger mi dorsal para la carrera de mañana", me dice. Vamos, que me voy a quedar sin siesta.

10:45 - Estamos en el salón, ella leyendo una revista de running y yo haciendo ver que veo la tele. Los ojos suplicándome que los cierre para dormir un poco más, y lentamente, con mucha discreción, me duermo.

11:15 - Recibo un codazo, me vuelvo a levantar una vez más sobresaltado. "Cariño! Acabo de darme cuenta que me olvidé de comprar geles para la maratón de mañana, acompáñame por favor que es urgente". Dios, dame paciencia.

11:45 - Salimos en busca de los dichosos geles, que no sé para qué mierda sirven ni a qué saben, yo donde esté una buena napolitana de chocolate...

12:15 - Después de 45 minutos en coche llegamos a la tienda. Resulta que no podíamos ir a la tienda del barrio o a los grandes almacenes. Tenía que ser esa tienda, porque la dueña es amiga de mi pareja en Facebook y se mandan fotos de gatitos que corren, 'gatirunners', supongo.

16:15 - Finalmente, como imaginaba, me he quedado sin siesta. Tengo que ir a llevarla a buscar el dorsal. "¿Con tanta tecnología no podéis imprimirlo por internet?", le pregunto. "No cariño, además tenemos que recoger la camiseta de la carrera", dice ella. A ver si lo entiendo, paga 60 euros por apuntarse a la maratón y con eso no llega para que se lo manden todo a casa? Yo no comprendo este mundo del running, ni quiero.

17:00 - Llegamos al pabellón donde se recoge todo. Hemos venido andando, según ella para activar las piernas de cara a la carrera. Empieza mi chica a saludar a gente en el pabellón. Uno que sigue en Twitter, otra mujer que le sigue en Instagram, a tres más de un club de corredores de Facebook, al propietario de un Blog de zapatillas... Yo espero tranquilamente en el bar, comiéndome una napolitana de chocolate.

21:30 - "Cielo, no tengo mucha hambre, me apetece una ensaladita", le digo. "Lo siento pero ya he hecho pasta para los dos, necesito rellenar los depósitos con hidratos", me contesta. Esos son los momentos en los que te planteas si realmente la quieres tanto como para aguantar eso.

22:00 - Parece que sí la debo querer, porque tengo la boca llena de macarrones. Sin salsa.

00:00 - Nos acostamos en la cama. Me arrimo buscando un poco de frote, tengo el soldadito con ganas de batalla. En cuanto capta mis intenciones me aparta y muy seria me dice "cariño, tengo que reservar todas las fuerzas para mañana". Soldadito triste, retirada de la batalla. A dormir.

diario personal de un runner pasivo

Domingo


03:00 - Suena el despertador en casa, me levanto por enésima vez sobresaltado. "¿Te he despertado", me pregunta. "Sólo un poco", contesto. "Tengo que comer algo más de hidratos cariño, tú sigue durmiendo", me dice. Ya no sé dónde meterme, maldigo el día en que me enamoré de una runner. Intento volver a dormir.

07:00 - Suena de nuevo el despertador en casa, ya no me levanto sobresaltado porque no he dormido una mierda. "Buenos días, cariño", me dice sonriendo. Cómo van a ser buenos días madrugando un domingo más que un día laboral.

07:30 - "Cariño, por favor, pásales un trapo a las zapatillas mientras yo preparo el desayuno", me dice. Y aquí estoy, en el baño, pasando unas toallitas a las zapatillas, a las 7:30 de la mañana y con un sueño descomunal. Si esto no es amor que baje Dios y lo vea.

08:00 - Estamos desayunando. Ni rasto de mis napolitanas de chocolate. "Acuérdate cariño de hacerme muchas fotos durante todo el recorrido", dice. "No te preocupes cielo", digo mientras maldigo el día en que acepté una cita con ella.

09:00 - Llegamos al lugar de la carrera. Llueve, mucho. Mi chica se pone a calentar. Yo estoy apoyado en una valla, sujetando una bolsa, una chaqueta, los geles, la cámara de fotos y una botella de agua. Me he dejado el paraguas en casa, estoy empapado. Alucino con la cantidad de corredores que van a hacer la maratón hoy. Y me compadezco de todos esos acompañantes, que como yo, se han convertido en runners pasivos y están aquí un domingo, aguantando el chaparrón (en sentido literal y figurado).

09:30 - Empieza la carrera. Le mando los últimos gritos de animo. Rápidamente me voy a la otra parte del parque por donde van a pasar en el km5, para fotografiarla.

10:00 - Pasan por el km5 y mi pareja está corriendo justo por el lado contrario de donde me he situado, así que me es casi imposible verla y mucho menos fotografiarla. Sigue lloviendo. Me voy a un bar, hasta el kilómetro 25 no volverán a pasar.

12:00 - Después de 2 horas metido en el bar, en las que me ha dado tiempo a tomarme 3 cafés y 5 napolitanas de chocolate, me coloco en el km25. Veo como se acerca el grupo en el que va metida mi chica. Saco rápidamente la cámara de fotos, y mierda, mierda, mierda, se ha bloqueado. Abro rápido la tapa, saco la batería, la vuelvo a meter, enciendo y cuando voy a enfocar, más mierda. Mi chica ha pasado ya, 2 horas para no ver absolutamente nada.

12:40 - Estoy en el km30. He venido en taxi porque si no no llegaba, y tengo que darle un gel. Pasa mi chica y ahí le doy el gel y un grito de "ya lo tienes cielo". Ahora me dirijo en metro a la meta para esperarla en su llegada.

14:00 - Estoy en la meta esperando. Llueve menos pero sigo empapado. Aprovecho para echar cuentas, me he dejado 11 euros en el bar, 18 euros en taxi y 2 más en el metro. Llevo despierto prácticamente desde ayer por no haber podido dormir y tengo las piernas cansadas, así que decido sentarme y apoyarme en la valla mientras espero.

14:30 - Recibo un codazo, me levanto sobresaltado. Es mi chica. Me he quedado dormido. Me he perdido su llegada. Bronca. Toda la mañana sin parar con un sueño tremendo para al final, no poder verla llegar en su primera maratón y no tener ninguna foto.

14:35 - ODIO EL MALDITO RUNNING.

11 comentarios:

  1. jajajaj. Me ha encantado el post. La verdad es que me compadezco de los runners pasivos. Les hacemos la vida imposible. Yo por una vez estuve de runner pasiva mientras mi cuñada corría la Mitja de BCN (yo estaba lesionada) y debo decir que fue un stress bestial correr con mi hermano a cada avituallamiento para animarla, sacarle fotos y mostrar todos los carteles que habíamos hecho. Terminamos hechos polvo. Y lo peor fue que me paso más de una vez lo de que intentaba grabar con el móvil y no podía jajajajaj Así que "been there done that", y el otro lado de la valla no es ni de cerca tan chulo como estar en la carrera. Eso seguro!
    I.

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    1. Gracias Irene! La verdad es que la labor de un runner pasivo está poco valorada. Muy fan de todos ellos. Yo prefiero como dices vivirlo dentro de la carrera, y ya si eso invitaré luego a unas bravas a mi runner pasivo como agradecimiento. Un saludo!

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  2. Me ha encantado. Con que buen humor lo has contado. Quien tiene un runner pasivo en casa tiene un trofeo.

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  3. En la pareja cada uno tiene que tener total libertad a la hora de tener su espacio... el que desee utilizarlo para correr que corra y el que le apetezca dormir que duerma... eso si llevate la llave si no quieres que se cagen en la madre que te pario o te pongan cara de juez durante todo el domingo. :-)

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  4. ¿Dónde está el pulgar para arriba?! Este post se merece un millón de "likes". Pues yo tengo mi primera carrera dentro de ná y ya le he dicho a mi marido que me haga miles de fotos. Son 10 km (dos vueltas a un circuito de 5) así que no tendrá que correr mucho… espero. Y además es por la noche, así que tampoco tendrá que madrugar… jajaja. Te has salido con este minirelato pitufollow. Me he reído muchísimo ; )

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    1. Me alegra más tu comentario que un pulgar arriba! Mucha suerte con tu primer 10k! Un saludo :-)

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  5. Jajajajajaja gatirunner ���� que risa contigo! Me ha encantado el post y felicidades a todos los Runners pasivos y a quien los tenga, mi marido me acompañó en el 2012 y jamás jajaja encima se pasó toda la carrera en el bar y cuando le digo que me voy a acostar temprano para ir a correr por la mañana se burla en lugar de darme ánimos. Le voy a enseñar este post Jajajajajaja!

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