lunes, 12 de octubre de 2015

Reebok Spartan Race Barcelona 2015 - Crónica, fotos, vídeos y clasificación

Sábado 10 de Octubre, ya huele a barro, a sudor, alambradas, troncos, muros... Llega la Reebok Spartan Race de Barcelona! Hoy se celebra la tanda Beast (+20km y +25 obstáculos) y la tanda Sprint (+5km y +15 obstáculos).


 Me quedan tan sólo dos semanas para mi debut en Ironman, por ello no puedo arriesgarme a participar en la Beast (sería demasiada carga y un peligro de lesión), aunque me encantaría. Así que estoy inscrito y preparado para correr la Spartan Race Sprint en la tanda Élite.


Me ato las Reebok All Terrain Súper mientras voy visualizando la carrera de hoy, motivándome a mi mismo, convenciéndome de que voy a sufrir pero debo avanzar siempre.
Situado ya en la línea de salida junto a los mejores espartanos, venidos de distintos lugares del mundo. Y llega la hora, son las 12:00.


ESPARTANOS, ¿CUÁL ES VUESTRO OFICIO? ¡AROO, AROO, AROO! Arranca a toda velocidad la Reebok Spartan Race Sprint de Barcelona, me sitúo en cabeza de carrera, intentando aguantar el fuerte ritmo que impone la élite de esta carrera.

Rápidamente encontramos los primeros muros que hay que pasar por encima y otros por debajo, sin complicaciones, sin pensar, tirándome de cabeza en cada uno de ellos para no perder un segundo. A lo loco, vaya.

Llegamos a la carga de saco, venga para el hombro, cuál albañil. Y avanzo, adelanto. Intento mantener un ritmo fuerte corriendo para no perder posiciones, no es nada fácil. Hay mucho polvo además durante todo el recorrido que dificulta la respiración.
Llegamos a las primeras pruebas de agua, a estas horas se agradece un chapuzón, el sol aprieta. Empezamos a adelantar a gente de las tandas de la Beast, en ocasiones nos generan tapones a los que corremos la Sprint Élite, pero sin mayores problemas seguimos. Casi toda la gente colabora y nos deja paso para no entorpecer nuestra carrera, repito, casi toda. Gracias chicos/as.


Me arrastro con ligereza por una alambrada acuática, adelantando como puedo a la gente de la Beast. Llego a una prueba de equilibrio por encima de unos troncos, donde todo el mundo va cayendo como moscas porque están muy resbaladizos. Incluso hay gente que pasan de dos en dos para apoyarse el uno en el otro, pero una de las normas de la tanda élite es que no puedes recibir ayuda. Así que me toca apechugar y lanzarme a cruzar el tronco. Milagrosamente lo consigo, vámonos!

Llego a la polea donde hay que estirar de la cuerda para levantar un peso, resbala. Resbala muchísimo, ni llenando las manos de arena soy capaz de elevarlo más de un metro. Viendo el tiempo que estoy perdiendo en el intento decido hacer 30 burpees para continuar avanzando. Me ponen el corazón a mil, pero los completo uno a uno.


Avanzo ahora hacia la temida jabalina, la cojo por el centro, llevo el hombro atrás y de un golpe seco la lanzo recta y con fuerza. Dentro, clavada. Sigo a toda velocidad, adrenalina por las nubes. Corro y llego a una de las pruebas que más odio, sin duda, el rocódromo. Y la odio porque es una prueba que a la que se llena de barro y agua es impracticable, y así es. Ni subirme puedo prácticamente en los soportes. 30 burpees más.

Alguna prueba de equilibrio más, unos muros, algo de fuerza, y llegamos a mi prueba favorita, los monkey bars. Esta vez son diferentes a las clásicas barras horizontales. Estas están dividas en 4 zonas que hay que pasar seguidas: primero barras horizontales, luego una barra recta, otras barras horizontales y por último unas anillas. Veo como la gente cae, unos detrás de otros. Me seco bien las manos con arena y voy a ello. Los paso rápido, bien, el voluntario me choca la mano, y continúo.


Recta final, llego a la zona más bonita, por la cantidad de público que se reúne para verlo. Llego a la fatídica cuerda. Aquella que tantos temen, que tantos odian, que pocos consiguen subir. En especial ésta porque están dentro del agua, y podéis imaginar como están de barro. Me dirijo con decisión a una de ellas, cojo aire, concentración. Doy un salto y empiezo a subirla, a pulso, sin usar las piernas. Aplausos, gritos. Subo, subo, toco la campana. Conseguido, sí joder!


Salgo eufórico a toda leche, tan rápido que bajando una cuesta me tropiezo y caigo rodando. La gente se asusta, y yo el primero. Me pongo en pie y veo que sólo ha sido el golpe, que llevaré algún rasguño pero estoy bien. Ya no puedo pararme o aflojar, si veo la meta!


Paso unas pozas de agua, escalo una pirámide, salto un muro alto, otra pirámide resbaladiza y esto ya está hecho. Una vez más salto el fuego que marca la conquista de Esparta.


Finalizo la Reebok Spartan Race Sprint en 49':15", posición 11 de la clasificación general (2.000 participantes). Contentísimo, en cada Spartan mejorando posiciones y resultados. Pensando ya en la de Valencia el próximo 28 de Noviembre, ¿te vienes?



Resultados:




¡Aroo, aroo!

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